El mundo de la natación quedó conmocionado tras las polémicas declaraciones de Lia Thomas sobre Mollie O’Callaghan, afirmando que provenía de un “país pequeño” y cuestionando su autoridad para impedir que Thomas compitiera en los Juegos Olímpicos celebrados en Estados Unidos. Los comentarios provocaron indignación en la comunidad de la natación, pero la situación se agravó aún más cuando Michael Phelps, el legendario olímpico, intervino con una contundente respuesta que sacudió el deporte.
Phelps, considerado desde hace mucho tiempo uno de los mejores nadadores de todos los tiempos, abordó la situación directamente en una declaración que enfureció a Thomas. Afirmó: «No se puede comparar a una atleta transgénero con Mollie, quien ha alcanzado la grandeza gracias a su talento innato y su arduo trabajo. Existen diferencias significativas en sus capacidades físicas, y es imposible ignorarlas». Las palabras de Phelps desataron una oleada de reacciones: muchos elogiaron su honestidad, mientras que otros lo criticaron por su postura.
La polémica surgió cuando Lia Thomas, una atleta transgénero, fue acusada de usar su transición para obtener ventaja en las competiciones de natación femeninas. Si bien Thomas ha defendido repetidamente su derecho a competir como mujer, sus comentarios sobre O’Callaghan y sus alegaciones de trato injusto suscitaron serias dudas sobre la imparcialidad de dichas competiciones. La tensión entre las dos atletas era palpable, y la intervención de Phelps no hizo más que avivar el ya acalorado debate.

La respuesta de Phelps se centró en la cuestión de la equidad en el deporte, especialmente en lo que respecta a los atletas transgénero que compiten en competiciones segregadas por género. Subrayó que “como atleta transgénero, existen diferencias fisiológicas inherentes que no pueden pasarse por alto”. Argumentó que estas diferencias podrían proporcionar una ventaja, independientemente del esfuerzo del atleta o de cuánto merezca competir. Según Phelps, esta es la razón por la que las comparaciones entre alguien como Mollie O’Callaghan y Thomas son fundamentalmente erróneas.
Si bien Phelps no criticó explícitamente a Thomas como persona, sus palabras apuntaban a un problema más amplio dentro del deporte: el equilibrio entre inclusión y equidad. Phelps reconoció los desafíos que enfrentan las atletas transgénero, pero afirmó que «la integridad del deporte femenino» debe permanecer intacta. Sus comentarios provocaron reacciones negativas de quienes argumentaban que las atletas transgénero deberían tener los mismos derechos para competir, independientemente de su origen biológico. Por otro lado, muchos apoyaron a Phelps, coincidiendo en que la equidad en la competencia debe ser la prioridad.
Phelps aprovechó la ocasión para destacar el increíble talento y el arduo trabajo que atletas como Mollie O’Callaghan dedican a sus carreras. «Mollie es una gran nadadora, y su éxito es fruto de años de dedicación y sacrificio», afirmó Phelps. Hizo hincapié en que atletas como O’Callaghan merecen ser reconocidas por sus logros, y que su lugar en el deporte femenino no debe verse comprometido por cuestiones de equidad.

El debate sobre los atletas transgénero en el deporte se ha polarizado cada vez más, con argumentos apasionados en ambos bandos. Quienes apoyan a Thomas argumentan que todos deberían tener derecho a competir según su identidad de género, mientras que sus detractores señalan las posibles ventajas que los atletas transgénero podrían tener debido a diferencias físicas. La situación se complica aún más por la complejidad del proceso de transición, que es diferente para cada persona y a menudo difícil de evaluar en cuanto a su impacto en el rendimiento deportivo.
Mientras la controversia continúa, la comunidad de la natación sigue dividida. Algunos creen que Thomas debería tener derecho a competir como mujer, mientras que otros opinan que la inclusión de atletas transgénero podría socavar la equidad del deporte femenino. La intervención de Phelps ha avivado aún más este debate ya de por sí acalorado, y es probable que su postura siga influyendo en la conversación durante los próximos meses.
En conclusión, la respuesta de Michael Phelps a las declaraciones de Lia Thomas sobre Mollie O’Callaghan ha generado un debate más amplio sobre el papel de las personas transgénero en el deporte competitivo. La afirmación de Phelps de que «no se puede comparar a una atleta transgénero con Mollie» pone de relieve la tensión constante entre la inclusión y la equidad en el deporte femenino. Mientras el debate continúa, queda claro que este problema dista mucho de estar resuelto, y su resolución podría marcar el futuro del deporte durante los próximos años.

