En un giro inesperado que ha conmocionado al mundo del deporte, el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Federación Mundial de Boxeo han anunciado conjuntamente que el controvertido boxeador argelino Imane Khelif ha sido vetado de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y debe devolver su medalla de oro de París 2024.

La decisión, revelada hoy en un comunicado de prensa que causó gran revuelo, cita pruebas genéticas definitivas que confirman la condición biológica masculina de Khelif, poniendo fin a una de las sagas más polémicas de la historia olímpica.
Khelif, quien se alzó con el oro en la categoría femenina de 66 kg en los Juegos de París del año pasado, se convirtió en el epicentro de la indignación mundial después de que salieran a la luz vídeos en los que golpeaba a sus oponentes femeninas con una fuerza antinatural.
La boxeadora italiana Angela Carini se rindió abruptamente tras solo 46 segundos en el ring, con el rostro ensangrentado y surcado de lágrimas, mientras protestaba: “Esto no está bien”. El combate desató acusaciones de trampa, y los críticos lo calificaron como un ejemplo flagrante de la injerencia masculina en el deporte femenino bajo el pretexto de la “inclusión”.
A pesar de que la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) descalificó a Khelif del Campeonato Mundial de 2023 por no superar una prueba de elegibilidad de género —que reveló cromosomas XY y niveles elevados de testosterona—, el COI le autorizó a competir en París, lo que desató una gran polémica.
Figuras destacadas como J.K. Rowling, Elon Musk y el ex atleta olímpico Riley Gaines criticaron la decisión, calificándola de “sexista” y “peligrosa”, y argumentaron que ponía en riesgo a las atletas femeninas. Rowling tuiteó: “Un boxeador acaba de derrotar a una boxeadora. ¿En qué se han convertido los Juegos Olímpicos?”.
Avancemos rápidamente hasta hoy: World Boxing, el nuevo organismo rector que aspira a supervisar el boxeo olímpico tras la descertificación de la IBA, implementó su política de pruebas genéticas obligatorias para determinar el sexo. Khelif, quien había estado evadiendo las pruebas y apelando las suspensiones de eventos como el Campeonato Mundial de 2025, finalmente se sometió al escrutinio.

¿Los resultados? Prueba irrefutable de biología masculina: cariotipo 46,XY, testículos internos y ausencia de útero. Fuentes cercanas a la investigación afirman que el COI, bajo la creciente presión de las demandas y la reacción pública, no tuvo más remedio que actuar.
“Proteger la integridad del deporte femenino es innegociable”, declaró el presidente de la Federación Mundial de Boxeo, Boris van der Vorst. “Imane Khelif es biológicamente un hombre y no tiene cabida en las competiciones femeninas.
Todos los títulos y medallas obtenidos mediante engaños deben ser confiscados. La orden exige que Khelif entregue su oro de París en un plazo de 30 días, y la medalla será otorgada nuevamente al subcampeón Yang Liu de China. Esta es la primera vez que se retira una medalla olímpica de boxeo después de la ceremonia por fraude de género.
La sanción se extiende a todas las futuras competiciones femeninas, lo que excluye a Khelif de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 a menos que compita en la categoría masculina, una medida que su equipo ha rechazado vehementemente. El Comité Olímpico de Argelia la calificó de “caza de brujas” y prometió apelar ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). El propio Khelif publicó un desafiante mensaje en Instagram: “Soy mujer y lucharé contra esta injusticia”. Pero los defensores del juego limpio celebran la decisión.

Riley Gaines, quien ha liderado campañas contra la participación masculina en deportes femeninos, exclamó: “¡Por fin! Justicia para todas las chicas que fueron golpeadas, desplazadas o derrotadas por un hombre con falda”.
Esta historia no es un caso aislado. El caso de Khelif es similar al de la taiwanesa Lin Yu-ting, otra atleta con DSD (Diferencias en el Desarrollo Sexual) que también ganó el oro en París en medio de una controversia similar. Ambas fueron admitidas por las laxas normas del COI sobre el “pasaporte”, que priorizan la autoidentificación sobre la ciencia. Pero después de París, la situación cambió. La política de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) —pruebas PCR para detectar la presencia del gen SRY— ya ha marginado a varios atletas, lo que ha provocado disculpas y apelaciones, pero en última instancia, ha respaldado la biología.
La ciencia detrás del escándalo

Los expertos llevan tiempo advirtiendo sobre casos de DSD como el de Khelif, a menudo erróneamente etiquetados como “intersexuales”, pero biológicamente masculinos. La Dra. Emma Hilton, bióloga y cofundadora de Fair Play for Women, explica: “Estas personas tienen testículos que producen testosterona en niveles similares a los de los hombres, lo que les confiere una enorme ventaja física: entre un 30 y un 50 % más de fuerza, velocidad y potencia que las mujeres XX”. Estudios publicados en el Journal of Medical Genetics confirman que los atletas con DSD XY dominan cuando no se suprime la testosterona, como se vio en las repetidas victorias de la estrella del atletismo Caster Semenya antes de que entraran en vigor las regulaciones.
El pasaporte de Khelif lo identifica como mujer, nacida y criada como tal en la conservadora Argelia, donde la transexualidad es ilegal. Sin embargo, informes médicos filtrados de las pruebas de la IBA de 2023 no mostraron ambigüedad alguna: gónadas masculinas, sin órganos reproductivos femeninos. El COI desestimó estos resultados como «arbitrarios», pero la decisión de hoy da la razón a la IBA.
| Datos clave sobre la biología de Imane Khelif | Detalles |
|---|---|
| Cromosomas | 46,XY |
| Niveles de testosterona | Rango masculino (10 veces el promedio femenino) |
| Órganos internos | Testículos, sin ovarios ni útero |
| Pruebas anteriores | Reprobado en IBA 2023 |
| Récord olímpico | 1 Oro (Pendiente de Pérdida) |
- Iconos feministas: Martina Navratilova lo calificó como “una victoria para las mujeres de todo el mundo”.
- Políticos: La representante estadounidense Nancy Mace pidió audiencias en el Congreso sobre las protecciones del Título IX.
- Grupos LGBTQ+: GLAAD lo denunció como “transfóbico”, a pesar de que Khelif no se identifica como trans.
- Atletas: Angela Carini se emocionó hasta las lágrimas: “Ahora puedo sanar”.
El gobierno argelino ha amenazado con un boicot, pero con las eliminatorias de 2028 a la vuelta de la esquina, el aislamiento se cierne sobre ellos. Mientras tanto, las boxeadoras de todo el mundo respiran con tranquilidad, sabiendo que el ring vuelve a ser suyo.

La política de World Boxing sienta un precedente: ningún hombre en el boxeo femenino, y punto. El COI, ante las demandas de más de 50 atletas afectadas, podría adoptarla por completo. Para Khelif, las opciones son escasas: competir como hombre o retirarse. Su historia pone de relieve una dura verdad: la biología no es discriminación.
Esta prohibición no se trata solo de una boxeadora; es una garantía de equidad. El deporte femenino se creó para igualar las condiciones, y la entrada de hombres acaba con ese sueño. Con la proximidad de Los Ángeles 2028, se esperan más reformas. ¿El mensaje? Quien haga trampa, perderá las medallas.
